• 04MAR - 2015

    Sabías que…

    Las inundaciones en 50 años

    La ubicación de nuestro club junto al río Arga nos ha permitido disfrutar siempre de un entorno natural privilegiado. Como contrapartida, en Amaya también hemos padecido en múltiples ocasiones las consecuencias de las crecidas de su caudal, como acaba de ocurrir recientemente. Esto nos ha obligado también a ofrecer siempre una rápida respuesta para recuperar el funcionamiento de las instalaciones, como el trabajo realizado tras la riada del pasado 25 de febrero. Y es que, sobre todo en los últimos cuatro años, las sucesivas crecidas del río han obligado a cerrar las instalaciones en varias ocasiones, lo que nos plantea lo necesario que sería realizar ciertos trabajos en el cauce del río Arga que minimicen las consecuencias de las avenidas, actuaciones que ya se han llevado a cabo en otras zonas de la ciudad y de la cuenca de Pamplona.

    La relación del club con las crecidas del Arga viene prácticamente desde sus orígenes. La primera que nos afectó tuvo lugar en 1969. Por aquel entonces, los socios de la época bromearon con la apertura de “una nueva piscina”. En 1973 tiene lugar la segunda de estas grandes inundaciones que, al igual que ahora, obligó a cerrar el club durante varios días. Pero ambas situaciones quedaron prácticamente en anecdóticas si las comparamos con la tercera de estas crecidas, la de 1980. Entonces quedaron totalmente anegadas las piscinas y a consecuencia de los daños, la sección de Botxas llevó a cabo varias actuaciones para cerrar su pista y protegerla de cara al futuro. El 8 de diciembre de 1992 el cauce del Arga abarcó toda la planta baja de las instalaciones del club (edificio principal), así como las zonas exteriores. Como consecuencia del lodo y la suciedad hubo que cambiar el suelo de las pistas de squash, dejándolas inutilizadas hasta principios del año siguiente. Nuevamente en el 93 hubo que repetir esta operación de cambio de pavimento, aunque las consecuencias en el resto de instalaciones no fueron tan graves. Sí que lo fueron sin embargo las sufridas el 21 de enero de 1997.

    Tras unos años en que la fuerza de las aguas más o menos nos respetó, en el mes de mayo de 2003 volvimos a sufrir las consecuencias de una nueva avenida, hecho que se repitió en 2006 y 2009. La del año 2013 fue especialmente dañina, ya que además de la del 15 de enero, en el mes de junio tuvo lugar otra gran riada que obligó a clausurar las instalaciones durante varios días en pleno inicio de la temporada de verano. Entonces, los socios de Amaya (y de otros clubes afectados) pudieron contar con la solidaridad de otras instalaciones de Aedona, accediendo a otras piscinas durante el tiempo que se mantuvieron los trabajos de reparación. Tanto en aquel momento como durante estos días se ha reaccionado a tiempo y se ha actuado preventivamente para tratar de minimizar daños. Aún así ya se están planteando las demandas sobre futuras obras en el río a los estamentos responsables.

    1980-inundaciones