Las propias características del tenis hacen que la gente que lo practique mejore su condición física general, la coordinación, el equilibrio, la agilidad, la flexibilidad, etc. A nivel psíquico también aporta grandes beneficios reduciendo estrés, mejorando la concentración, y enseñando a resolver problemas, etc. Pero sin duda alguna, jugar a tenis es practicar un deporte divertido.
C.D. Amaya cuenta en la actualidad con 6 pistas de tenis de materiales sintéticos (pistas rápidas), 2 de ellas cubiertas y 4 descubiertas. En ellas los socios pueden jugar siempre que lo deseen, bien por su cuenta, bien de forma sistemática apuntándose a la “Escuela de Invierno”.
Apuntarse a la escuela te garantiza que no dependes de los horarios de otras personas para jugar, simplemente vas a la pista y allí te espera tu grupo de siempre, y un monitor que organiza las clases en una serie de ejercicios. De esta manera irás mejorando tu forma física y por su puesto tu técnica general. Tratamos de hacer las clases variadas y divertidas, sin olvidar los aspectos técnicos. Tenemos claro que cuanto más aprenden nuestros alumnos más divertido se vuelve este deporte. También hay muchos socios que lo practican de forma independiente, aunque es necesario tener cierto nivel, ya que el tenis no es un deporte fácil.

En la escuela somos conscientes de que si la formación técnica no va acompañada de formación personal y social, la motivación, y por tanto el aprendizaje, serán muy pobres. Si de algo estamos orgullosos en nuestra sección es de las fantásticas relaciones sociales que se han ido formando a lo largo de los años. Jugando a tenis no sólo te diviertes, sino que haces nuevas amistades.
El tenis se originó en Europa a finales del Siglo XIX y se expandió en un principio en los países angloparlantes, especialmente entre sus clases altas. En la actualidad el tenis se ha universalizado, y es jugado en muchos países del mundo. Desde 1926, con la creación del primer tour, es un deporte profesional. Es además un deporte olímpico desde Seúl 1988, ya que había perdido esa categoría en París 1924.